Boceto para un retrato
Colombia un país de
contrastes
Parodiando a Héctor Abad Faciolince
Colombia
un país de contrastes, de sentimientos extremos, odiamos y amamos con lo más
profundo de nuestro corazón, esa pasión es quizá infundida por todos los
momentos históricos que hemos vivido, desde nuestra conquista en dónde fueron
masacrados y torturados nuestros antepasados, hasta los momentos de surgimiento
de guerrillas, cansados de la desigualdad social y autocracia de una elite
dominante.
Sin
duda alguna son muchos los problemas sociales que enfrentamos actualmente, sin
embargo en boca de todos, existe un tema bandera que nos llena de esperanza a muchos y a otros
de incredibilidad, como es el tema de la
Paz con uno de los grupos guerrilleros más violentos que ha existido en el
País.
Pero
como somos tan apasionados, de odios y de amores no podía faltar en este tema
tan importante la oposición, es decir los que no están de acuerdo que se haga
la paz con este grupo insurgente, no
está en juego un avioncito de juguete o una muñeca de trapo, los líderes
políticos de nuestro país se la pasan
peleando como niños, llevándose la contraria como vecinas que pelean porque el
perro hizo sus necesidades donde no debía, tal vez los únicos culpables somos
el resto de Colombianos que hemos votado y depositado nuestra confianza en
personas que no tienen la madurez emocional suficiente para liderar temas tan
importantes como el que estamos viviendo actualmente.
A veces nos sentimos como en un circo en dónde vemos a
los payasos tirándose harina que ya sabemos quiénes son y domadores con leones que parecieran
políticos dando órdenes a un pueblo
agotado, con hambre y con miedos.
Sin embargo en medio de tanto aplauso, también existe un
show que pone el corazón a mil a todos los Colombianos ya que finalmente nos
caracterizamos por ser de grandes
emociones, sentimientos vivos y corazón a flor de piel, ese acto se roba las
miradas de todos porque se destaca en las plazas más importantes a nivel
Mundial; las calles se paralizan, las ventas de productos como camisetas,
manillas, relojes pulseras, zapatos, sombreros y todo lo que simbolice Colombia
se acrecienta, es una fiebre, una enfermedad, las redes sociales, los bares y
restaurantes se congestionan, es un gran nivel de patriotismo que solo el
futbol pone a brillar.
Desafortunadamente esto no ocurre cuando se invita a los colombianos a ponerse la camiseta de la
Paz o a protestar por los casos de corrupción que día a día saquean las arcas de los que pagamos
impuestos y no hay palabra o símbolo en contra de esta actuación.
Casos como el de Dragacol, Saludcoop, Coomeva, el
carrusel de la contratación, las chuzadas del DAS etc, de espacios privados,
públicos, políticos en fin ni la justicia se salva de las tentaciones.
¡Hasta cuando! los Colombianos seguiremos resignándonos a
continuar con el culto a los genes de ladrones españoles que Cristóbal Colon
trajo un día para unirse con inocentes y trabajadores indígenas, porque no
sacamos a relucir también nuestra herencia natural en dónde la madre tierra sea
nuestra defensa y la convivencia nuestro fin.
Porque seguimos perpetuando la
cultura del
atajo que corrobora lo dicho en el adagio popular de que la “justicia es para
los de ruana” o “el vivo vive del bobo” pues
los delincuentes de “cuello blanco” probablemente aplican en la práctica el ya
conocido ¿Usted no sabe quién soy yo? Que literalmente significa tener
influencias políticas para que un prestigioso abogado que interpreta según la
conveniencia pueda comprar la justicia y finalmente quienes la imparten son
comerciantes que le ponen precio a las decisiones.
Francisco de Paula Santander dijo “las
armas os han dado la independencia, las leyes os darán la libertad” es una
frase célebre pero que en nuestro contexto pasaría a una frase de cajón porque
ya no hay credibilidad en ninguna institución.
Es hora de reflexionar y ponerle
corazón, de querer de verdad lo nuestro, no solo el futbol, si no a la gente
honesta que trabaja para ganarse un sustento, esa gente optimista, creativa que
tiene la capacidad de ponerle alas a sus sueños, que tiene vocación de servicio
y que es solidaria frente a las crisis que hemos tenido.
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