lunes, 25 de mayo de 2015

Alba L. Plata. "Colombia un boceto para un retrato"



Boceto para un retrato
Colombia un país de contrastes

Parodiando a Héctor Abad Faciolince

Colombia un país de contrastes, de sentimientos extremos, odiamos y amamos con lo más profundo de nuestro corazón, esa pasión es quizá infundida por todos los momentos históricos que hemos vivido, desde nuestra conquista en dónde fueron masacrados y torturados nuestros antepasados, hasta los momentos de surgimiento de guerrillas, cansados de la desigualdad social y autocracia de una elite dominante.

Sin duda alguna son muchos los problemas sociales que enfrentamos actualmente, sin embargo en boca de todos, existe un tema bandera  que nos llena de esperanza a muchos y a otros de incredibilidad, como es el tema  de la Paz con uno de los grupos guerrilleros más violentos que ha existido en el País.

Pero como somos tan apasionados, de odios y de amores no podía faltar en este tema tan importante la oposición, es decir los que no están de acuerdo que se haga la paz con este grupo insurgente, no  está en juego un avioncito de juguete o una muñeca de trapo, los líderes políticos de nuestro país  se la pasan peleando como niños, llevándose la contraria como vecinas que pelean porque el perro hizo sus necesidades donde no debía, tal vez los únicos culpables somos el resto de Colombianos que hemos votado y depositado nuestra confianza en personas que no tienen la madurez emocional suficiente para liderar temas tan importantes como el que estamos viviendo actualmente.

A veces nos sentimos como en un circo en dónde vemos a los payasos tirándose harina que ya sabemos quiénes son  y domadores con leones que parecieran políticos dando órdenes  a un pueblo agotado, con hambre y con miedos.

Sin embargo en medio de tanto aplauso, también existe un show que pone el corazón a mil a todos los Colombianos ya que finalmente nos caracterizamos por ser de  grandes emociones, sentimientos vivos y corazón a flor de piel, ese acto se roba las miradas de todos porque se destaca en las plazas más importantes a nivel Mundial; las calles se paralizan, las ventas de productos como camisetas, manillas, relojes pulseras, zapatos, sombreros y todo lo que simbolice Colombia se acrecienta, es una fiebre, una enfermedad, las redes sociales, los bares y restaurantes se congestionan, es un gran nivel de patriotismo que solo el futbol pone a brillar.

Desafortunadamente esto no ocurre cuando se invita  a los colombianos a ponerse la camiseta de la Paz o a protestar por los casos de corrupción que día a día  saquean las arcas de los que pagamos impuestos y no hay palabra o símbolo en contra de esta actuación.

Casos como el de Dragacol, Saludcoop, Coomeva, el carrusel de la contratación, las chuzadas del DAS etc, de espacios privados, públicos, políticos en fin ni la justicia se salva de las tentaciones.

¡Hasta cuando! los Colombianos seguiremos resignándonos a continuar con el culto a los genes de ladrones españoles que Cristóbal Colon trajo un día para unirse con inocentes y trabajadores indígenas, porque no sacamos a relucir también nuestra herencia natural en dónde la madre tierra sea nuestra defensa y la convivencia nuestro fin.

Porque seguimos perpetuando  la cultura del atajo que corrobora lo dicho en el adagio popular de que la “justicia es para los de ruana”  o “el vivo vive del bobo” pues los delincuentes de “cuello blanco” probablemente aplican en la práctica el ya conocido ¿Usted no sabe quién soy yo? Que literalmente significa tener influencias políticas para que un prestigioso abogado que interpreta según la conveniencia pueda comprar la justicia y finalmente quienes la imparten son comerciantes que le ponen precio a las decisiones.

Francisco de Paula Santander dijo “las armas os han dado la independencia, las leyes os darán la libertad” es una frase célebre pero que en nuestro contexto pasaría a una frase de cajón porque ya no hay credibilidad en ninguna institución.

Es hora de reflexionar y ponerle corazón, de querer de verdad lo nuestro, no solo el futbol, si no a la gente honesta que trabaja para ganarse un sustento, esa gente optimista, creativa que tiene la capacidad de ponerle alas a sus sueños, que tiene vocación de servicio y que es solidaria frente a las crisis que hemos tenido.

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