Colombia: boceto para un retrato
(Breve
resumen del país)
Parodiando a Héctor Abad Faciolince
“Colombia Tierra querida himno de fe y armonía”, es
una de las frases que identifican la canción de uno de los más importantes intérpretes y compositores de
música popular colombiana del siglo XX, de Luis Eduardo Bermúdez Acosta,
Canción que nos conmueve y a la vez nos enseña que habitamos en uno de los territorios más rico
en culturas, en dialectos, en recurso naturales en todo el mundo.
Colombia es el hogar de más de 87 pueblos indígenas
que usan 64 lenguas nativas pertenecientes a 22 familias lingüísticas; también,
de varios millones de afrocolombianos; de más de 30 millones de mestizos; de 12
mil gitanos y de núcleos de inmigrantes en diferentes regiones. En el
archipiélago de San Andrés y Providencia, la población mayoritariamente raizal
habla inglés. La música colombiana posee una enorme variedad. La de la región
andina, de herencia hispánica, se apoya en los timbres de la guitarra, el tiple
y la bandola, pero hacia el sur del país se enriquece con las flautas y
tambores de las chirimías. En todas las regiones, la alegría del pueblo colombiano
se percibe en sus fiestas, ferias, carnavales y festivales culturales. En la
costa Caribe se ha impuesto desde hace décadas el vallenato sobre ritmos más
ancestrales como la cumbia y el bullerengue y en Santa Marta, Barranquilla y
Cartagena cobran fuerza la champeta y el reggaetón. La música afro de la región
pacífica, con sus currulaos y alabaos, basa su fuerza en los tambores y la
marimba, con un acento melancólico de origen indígena. Los grupos indígenas de
la Amazonía cuentan con las flautas yuruparí y los tambores maguares, ambos
sagrados.
Pero de que nos ha servido toda esa multiculturalidad,
si los Colombiano cada día somos más indiferente a todo ello, como hablar de mi
Linda tierra sin que se me agüen los ojos y se me reduzca la voz, como no sentir
el dolor de mi tierra si cada vez la situación del país es más compleja y
difícil, hechos como la inseguridad de no poder transitar libremente por mi
territorio por miedo a que me roben en cualquier esquina, La inmensa corrupción
en que se debate el gobierno Nacional; el desesperante aumento de la pobreza
entre las gentes de clase baja; el desempleo que hace metástasis en todos los
rincones del país con las cifras más elevadas de América Latina; la injusta
distribución de las riquezas entre ellas la tierra, debido a que está más
concentrada en pocas manos de los propietarios que ostentan la propiedad,
constituyéndose en una de las razones de fondo para que se hayan desplazado
violentamente a más de 2 millones de colombianos de sus tierras. Vivimos un intenso
conflicto social y armado que tiende a la polarización y a degradarse, dadas
las complejas circunstancias en que se desarrolla, el conflicto, la vivienda
digna, la pobreza extrema, los exiguos espacios de participación política, la
violencia tradicional y el crimen político como instrumento de perpetuación en
el poder de la clase dominante son muchos de los problemas sociales que en la
actualidad identifican al país, no podemos olvidarnos tampoco de la guerra que
a diario sufrimos por acceder a los servicios básicos y de derechos del ser
humano como la como la salud en la cual se identifica un grave crisis en el
sistema por la falta de atención, por la demora en las citas con médicos y
especialistas, por la oportuna entrega de medicamentos y tratamientos a
enfermedades terminales y psicológicas, y ni que hablar de la Educación en el
país es una de las más baja en términos de calidad, Los intereses que han
direccionado los discursos educativos en el país son políticos, económicos y
mercantiles, lo que ha convertido a la Educación además de una mercancía en una herramienta para lograr
metas en estos tres sentidos, ahora bien se ha olvidado el capital social, y el
capital cultural en la gesta de acciones eficaces y de calidad en la Educación,
el habitus de poder de los campos sociales dominantes que por años han sido los precursores de
reformas y políticas educativas se han dedicado solo a buscar sus intereses
particulares e individuales, quizás por ello somos testigos de corrupción, de
los malos manejos de los recursos económicos, pedagógicos y humanos que son los
que nos permiten formarnos, pero más triste es ver a la pasividad y la
comodidad con la que afrontamos estas situaciones, sin tomar acciones pertinentes
en este tipo de hechos.
Tenemos que tomar conciencia de nuestras problemáticas
para poder emprender acciones coherentes y efectivas, es posible el cambio el
posible transformar la sociedad y es posible modificar nuestras realidades.
Colombia Tierra Querida.
Bibliografía:
Colombia Pluricultural, recuperado el 22 Mayo de 2015 http://institutogabrielamistraldivinomaestro.edu.co/pluricultural.pdf
No hay comentarios:
Publicar un comentario