lunes, 25 de mayo de 2015

Karen Alemán: "Colombia: boceto para un retrato"



Colombia: boceto para un retrato 
(Breve resumen del país)


Parodiando a Héctor Abad Faciolince

“Colombia Tierra querida himno de fe y armonía”, es una de las frases que identifican la canción de uno de los más importantes intérpretes y compositores de música popular colombiana del siglo XX, de Luis Eduardo Bermúdez Acosta, Canción que nos conmueve y a la vez nos enseña que  habitamos en uno de los territorios más rico en culturas, en dialectos, en recurso naturales en todo el mundo.

Colombia es el hogar de más de 87 pueblos indígenas que usan 64 lenguas nativas pertenecientes a 22 familias lingüísticas; también, de varios millones de afrocolombianos; de más de 30 millones de mestizos; de 12 mil gitanos y de núcleos de inmigrantes en diferentes regiones. En el archipiélago de San Andrés y Providencia, la población mayoritariamente raizal habla inglés. La música colombiana posee una enorme variedad. La de la región andina, de herencia hispánica, se apoya en los timbres de la guitarra, el tiple y la bandola, pero hacia el sur del país se enriquece con las flautas y tambores de las chirimías. En todas las regiones, la alegría del pueblo colombiano se percibe en sus fiestas, ferias, carnavales y festivales culturales. En la costa Caribe se ha impuesto desde hace décadas el vallenato sobre ritmos más ancestrales como la cumbia y el bullerengue y en Santa Marta, Barranquilla y Cartagena cobran fuerza la champeta y el reggaetón. La música afro de la región pacífica, con sus currulaos y alabaos, basa su fuerza en los tambores y la marimba, con un acento melancólico de origen indígena. Los grupos indígenas de la Amazonía cuentan con las flautas yuruparí y los tambores maguares, ambos sagrados.

Pero de que nos ha servido toda esa multiculturalidad, si los Colombiano cada día somos más indiferente a todo ello, como hablar de mi Linda tierra sin que se me agüen los ojos y se me reduzca la voz, como no sentir el dolor de mi tierra si cada vez la situación del país es más compleja y difícil, hechos como la inseguridad de no poder transitar libremente por mi territorio por miedo a que me roben en cualquier esquina, La inmensa corrupción en que se debate el gobierno Nacional; el desesperante aumento de la pobreza entre las gentes de clase baja; el desempleo que hace metástasis en todos los rincones del país con las cifras más elevadas de América Latina; la injusta distribución de las riquezas entre ellas la tierra, debido a que está más concentrada en pocas manos de los propietarios que ostentan la propiedad, constituyéndose en una de las razones de fondo para que se hayan desplazado violentamente a más de 2 millones de colombianos de sus tierras. Vivimos un intenso conflicto social y armado que tiende a la polarización y a degradarse, dadas las complejas circunstancias en que se desarrolla, el conflicto, la vivienda digna, la pobreza extrema, los exiguos espacios de participación política, la violencia tradicional y el crimen político como instrumento de perpetuación en el poder de la clase dominante son muchos de los problemas sociales que en la actualidad identifican al país, no podemos olvidarnos tampoco de la guerra que a diario sufrimos por acceder a los servicios básicos y de derechos del ser humano como la como la salud en la cual se identifica un grave crisis en el sistema por la falta de atención, por la demora en las citas con médicos y especialistas, por la oportuna entrega de medicamentos y tratamientos a enfermedades terminales y psicológicas, y ni que hablar de la Educación en el país es una de las más baja en términos de calidad, Los intereses que han direccionado los discursos educativos en el país son políticos, económicos y mercantiles, lo que ha convertido a la Educación además de una  mercancía en una herramienta para lograr metas en estos tres sentidos, ahora bien se ha olvidado el capital social, y el capital cultural en la gesta de acciones eficaces y de calidad en la Educación, el habitus de poder de los campos sociales dominantes  que por años han sido los precursores de reformas y políticas educativas se han dedicado solo a buscar sus intereses particulares e individuales, quizás por ello somos testigos de corrupción, de los malos manejos de los recursos económicos, pedagógicos y humanos que son los que nos permiten formarnos, pero más triste es ver a la pasividad y la comodidad con la que afrontamos estas situaciones, sin tomar acciones pertinentes en este tipo de hechos.

Tenemos que tomar conciencia de nuestras problemáticas para poder emprender acciones coherentes y efectivas, es posible el cambio el posible transformar la sociedad y es posible modificar nuestras realidades. Colombia Tierra Querida.

Bibliografía: Colombia Pluricultural, recuperado el 22 Mayo de 2015 http://institutogabrielamistraldivinomaestro.edu.co/pluricultural.pdf

Bleydis Morillo: "Colombia: un boceto para un retrato"

COLOMBIA:UN BOCETO PARA UN RETRATO (RESUMEN DEL PAÍS)

Parodiando a Héctor Abad Faciolince



Colombia está atravesando por una situación compleja, que nos invita como colombianos a trabajar en pos de una paz interior que trascienda a las necesidades colectivas y de patria. El país se derrumba lentamente ante la mirada atónita de los ciudadanos de bien que añoramos la paz, la honestidad, el respeto, la tolerancia, la convivencia pacífica entre otras muchas variables que de llegar a lograrse harán de Colombia el paraíso de antaño que por desobediencia perdieron nuestros padres en el libro de génesis.

Se debe enfatizar en el país sobre el bien común, y no por los interese particulares de las elites, se necesitan acuerdos integrales que recojan el sentir de toda Colombia, queremos paz como sinónimo de amor, tranquilidad, futuro para las nuevas generaciones, respeto igualdad de derechos, un mundo mas justo que decline la exclusión, la iniquidad y todo lo que vulnere la convivencia pacífica y la hermandad de los pueblos, las ciudades y el país que se desangra con tanta vulneración, muertes, falsos positivos, corrupción en todas sus esferas. Este flagelo heredado desde la colonia con las barbaries y procesos de exclusión gestados han permeado el pasado, presente y futro de la sociedad y la patria colombiana.

En este orden de ideas son muchas las aristas que no permiten que Colombia sea un país próspero y dejemplo de reconciliación, paz y concertación, se podría entonces mirar los siguientes aspectos que desde mi mirada merecen atención y participación de todos y todas en la búsqueda de un mejor vivir, en su orden son.

        *      La problemática social
        *      La corrupción
        *      La ausencia de gobernabilidad
        *      La deficiente justicia en el país
        *      La repercusión de males internacionales.

Según mi mirada el autor inicia su boceto de Colombia  haciendo una comparación entre las diferencias sociales, políticas y económicas que se dan en el país de las maravillas Colombia.
Habla de las grandes riquezas con las que cuenta el país y como estas están condesadas en pocas manos, habla de una elite blanca (minoría) y de un 40% de población negra, que trabaja y vive en tierras calientes y menos favorecidas en comparación con los grandes privilegios de la elite. Estás razas negras mulatas, indias no cuentan con condiciones favorables nunca saben cuál será su destino al día siguiente, viven en una constante incertidumbre frente a su situación.

El primer mundo desarrollado (espejo de Europa, Estados Unidos y algunas partes del Lejano Oriente) está representado por esa élite de piel clara, que aprovechan la necesidad del resto de la población vulnerable y desfavorecida.

Este grupo de elite cuenta con toda la satisfacción de sus necesidades de educación, vivienda, salud, recreación, c/c

Colombia es un país de pobres necesitados y maniatados ante el poderío de la elite.

Conocer a Colombia y recórrela nos avoca a reconocer todos esos contrastes y diversos paisajes llenos de historias de luchas de exclusión y marginalidad gestada históricamente y perpetuada a partir de las estratificaciones sociales y acumulación de tierras y riquezas en pocas manos.

En Colombia se vive en conglomerados urbanos, hay más personas en la ciudades que en el campo el cual ha ido quedando relegado por el desplazamiento forzado y la lucha política del país, que desarraiga a familias enteras engrosando cada vez los conglomerados citadinos, en  cuanto a nuestro español diverso debido a que a Cartagena llegaba todo lo que venía de Europa esclavos, mercancías, animales, conquistadores, comerciantes, prostitutas c/c) Cartagena era el centro de acopio perseguido por piratas de aquí salía el oro para Europa, se llevaron todo y nos dejaron el idioma español que hoy recorre el país de norte a sur y de este a oeste.

En este orden de ideas y con la gran riqueza y diversidad del país, Colombia es un país pobre en donde pulula la exclusión, la falta de oportunidades y cada día más se abre la brecha insalvable de la pobreza, la iniquidad, la violación de derechos, cada vez más hay desplazados hacinados, surgen flagelos que alienan y acaban con el tejido social y es más grande la desesperanza y la corrupción que la posibilidad de que en Colombia hablemos de un verdadero camino de paz e igualdad para todos y todas.

Ante este panorama vale la pena repensar el país que queremos, tomando conciencia real del momento histórico que vivimos volviendo a consideraciones concertadas que conlleven al, país y a la ciudadanía a:

      *  Replantear el modelo económico que nos rige basándolo en los principios del cooperativismo y la solidaridad.
      *  Consolidar los valores como equidad, bien común y justicia social.
      *  Compromiso de todos los actores, todos y todas luchando por forjar un nuevo horizonte para el país y nuestras futuras generaciones.
      *  Acuerdos entre los dirigentes y partidos políticos no politiqueros que consumen al país con sus intereses particulares que distan mucho de un trabajo basado en la solidaridad, el desarrollo comunitarios y un servicio social que construya tejido social y futro prospero para la patria colombiana.
      *  Como iglesia trabajar por los preceptos de dios basándonos en el perdón, la reconciliación, que genere una nueva cultura de la ética y los valores.
       *  Generación de una nueva cultura política en donde se trabaje verdaderamente por la comunidad y su verdadero desarrollo.
       *  Generación de los verdaderos procesos de cambio que necesita el país
       *  Generar una cultura de paz que no solo le apunte a la cesación del conflicto armado que tiene al país en querrá, pero no solo en el campo si no en las ciudad, en las familias en la comunidad, que también está en guerra gracias a la desintegración familiar que genera disfuncionalidades sociales y problemáticas emergentes que se convierten en flagelos que deterioran cada día al país y a la patria.
       *      Respeto por los convenios internacionales en materia de derechos humanos, los cuales se violan y se vuelven inoperantes.
     *   Que los gobiernos dejen de diluir su obligación y responsabilidad escudándose en las orientaciones y acuerdos con otros países en materia de derechos humanos.

Fernando Salas: "Colombia: Bocetos para un retrato"



Colombia: un boceto para un retrato (resumen de un país)

Parodiando a Héctor Abad Faciolince

Colombia es un país agobiado por las tragedias, el desempleo, la violencia y todos los demás problemas sociales que le estigmatizan y los cuales, los medios de comunicación masiva procuran mantener vivos para poder seguir alimentando un alma de un pueblo que lo único que ha aprendido a reconocer en sus vidas son estas desconsoladas situaciones para sí mismos, para sus familias, amigos o personas cercanas.  Pero a pesar de todo en los rostros de muchos puede delinearse una paz, serenidad y tranquilidad dada por todos los años que tienen o que les falta, por una felicidad que les embarga y muchos no entienden, una felicidad que nos hizo merecedores de títulos como el ser uno de los países más felices del mundo.  Pero, cuando la cotidianidad se vuelve monótona y parte de nuestras vidas, no queda otra cosa que seguir viviendo.  El Carnaval de Barranquilla al norte del país, el de los Blancos y Negros al sur, la Feria de Cali o el Festival de la Salsa en el Valle del Cauca, son muestras de cómo los colombianos pueden hacer de lado esta cruda realidad y dejar espacio para el gozo, el jolgorio y la diversión, para el sancocho, el cuy, el ajiaco, la mojarra, el chontaduro, el mote y muchas delicias más.  

Y en esta tierra que no somos ni negros, ni blancos, ni mulatos, ni mestizos, ni indios sino que representamos una mezcla en la que unos tienen más de un color de piel que otro, en donde unos son de tez blanca y el pelo ensortijado, otros de tez negra y cabello rubio y lacio, donde los ojos claros no tienen preferencia por el color de piel, donde nos enseñan a amar nuestras raíces y gozamos de los tambores, las marimbas y el grito negrero, donde cada año muchos llegan a festejar el Petronio Álvarez, a encontrarse con sus raíces y a recordar que esa percusión que nos retumba en el corazón lo hace porque corre por nuestras venas, es en estas tierras donde el ser colombiano se llena de orgullo al ver hazañas como las de nuestra Selección en el pasado mundial, donde vibramos todos como un solo país y gritamos, sufrimos y lloramos como una sola alma.  Es en este país donde nos enorgullece Carlos Vives, Shakira y Juanes, es a esto que llaman despectivamente “cultura populista” y a lo mejor no entienden que pueden ser que por ella el pueblo puede seguir adelante a pesar de todos sus males, que son estas pequeñas cosas que aprende a reconocer como suyas y sobresalientes las que lo mantienen aferrados a estas tierras.  Las que en la tragedia es capaz de entregar su vida por un compatriota, la que hace que los soldados se internen en las selvas amazónicas a luchar con las FARC para preservar la soberanía.  Este grupo que actualmente con el Presidente Juan Manuel Santos está en diálogos de Paz, tantos diálogos y todavía el pueblo no pierde la esperanza cada vez que empieza uno nuevo. 

Un país que a tropiezos a tratado de superar la pobreza, estableciendo metodologías para ayudar a los más pobres como es el caso del censo del Sisben, el cual ofrece subsidios representados en una cuota periódica para subsanar un poco su situación, donde se ofrecen casas gratis, útiles escolares, becas universitarias que pueden incluir sostenimiento, subsidios a tasas de interés para compra de vivienda y hasta para la cuota inicial, cobertura en salud.  Es mediante estas modalidades que muchos colombianos han logrado hacerse a una vivienda, claro está que muchos dirán que la corrupción política, que más es lo que roban, que los impuestos no sirven, pero conozco muchos casos de fuentes primarias que gracias a estas iniciativas políticas han logrado a hacerse a una vivienda, ver a sus hijos cursando estudios superiores, recibiendo una mensualidad para completar para un arriendo, unos servicios o comprar una remesita. 

Somos un país que nos maravillamos de los cambios que tiene nuestra lengua a tan solo unos kilómetros, de la forma en que nombramos las cosas, como podemos llamar pericos a un café y a unos huevos revueltos, bolis y sandis, chanclas, pantuflas, arrastraderas.

Somos un país que podría llamarse un buen vividero, donde nuestro paseo de fin de semana no es ir de compras al centro comercial sino ir a visitar nuestros abuelos y familiares, es ir a comer un helado en familia, asistir a un parque para ver pasar la gente, llevar una olla al río e invitar a todos los que se arrimen a saborear un delicioso sancocho en leña.

Somos 44 millones de habitantes que aprendimos a vivir con lo que la vida nos dio, aprendimos a sobrellevar los infortunios y a sacarle gusto a las cosas insignificante.  Somos colombianos porque nos consideramos privilegiados porque poseemos una gran cantidad de ríos, dos hermosas costas, nevados, llanuras, desiertos y una gran biodiversidad y aunque reconocemos que la industria o el “ser humano” está acabando con ellos, no perdemos la esperanza de que algún día se tome conciencia y aprendamos a vivir como lo hacían nuestros antepasados en comunión con la naturaleza, glorificándola y respetando la madre Tierra, porque al fin de cuenta es ella la que nos provee cuanto necesitamos, es de ella que brotan los ríos y las plantas, se le da albergue a los animales y construimos nuestro techo.